Cuando habla de cualquier tema medico y en especial de Enfermedades Cardiovasculares; empiezan a surgir una serie de creencias que terminan por convertirse en un mito, que como es normal se confunda con una verdad irrefutable; trataremos hoy de desmitificar los más frecuentes:

Las enfermedades cardiovasculares se heredan; así que si en tu familia no sufren del corazón tú no las sufrirás. Ciertamente hay un porcentaje de probabilidad o una tendencia a sufrir de enfermedades cardíacas si nuestros ancestros las han tenido; pero mucho de mantenernos sanos depende en mayor medida de llevar una vida sana.

Si no hay dolor de pecho no es infarto del corazón. Recordemos que las enfermedades del corazón tienen como característica básica ser silenciosas; por lo que no siempre va a haber dolor de pecho; por lo tanto hay que prestar atención a otros signos como sudoración, falta de aire, dolor del brazo izquierdo.

Los Jóvenes no sufren del corazón. La edad no tiene nada que ver con la salud cuando se viven en exceso de comisas altas en grasas saturadas, consumo de alcohol frecuente, si fuma, consume drogas u otros factores de riesgo que empiecen a afectar no solo al corazón sino también o los demás órganos del cuerpo.

Los infartos no repiten. si luego de sufrir un primer infarto no se hace un arreglo en el ritmo de vida es muy probable que vuelva a sufrir un infarto.

 

Le dio un infarto  por una rabia que agarró. El humor de la persona no es un factor de riesgo más allá de estar sometido a un continuo estrés que tiene más que ver con el ritmo de vida que con el estado de animo; recuerde que un infarto puede dar incluso en estado de reposo.

 

 

Las mujeres no sufren de infartos. Ciertamente antes del proceso menopausico hay un riesgo levemente más bajo de sufrir enfermedades cardíacas en mujeres; que luego de esta etapa pero en general tienen la misma posibilidad de un hombre de sufrir infartos.

Toda persona con diabetes sufre de hipertensión arterial. Aunque es frecuente ver ambos padecimientos en pacientes, una no se relaciona con la otra; lo que es cierto con respecto a estas es que padecer de una de las 2 aumenta los factores de riesgo de padecer la otra y de igual forma otras enfermedades cardiovasculares.

 

Los medicamentos para la hipertensión arterial disminución del deseo sexual. Estos medicamentos ayudan a que la sangre fluya de manera correcta por lo tanto ayuda a una mejor respuesta sexual.

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